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Edificio Narkomfin


Arquitectos:
Moisej Ginzburg e Ignaty F. Milinis

Lugar:
Moscú

Año:
1930

Estado:
Construido

Atributos:

Tipologías:
:
Etiquetas:
:

1920-35. Vida comunitaria

Entre 1920 y 1935 hubo variadas propuestas residenciales que exploraron la sociabilidad de las viviendas. De todas ellas podemos destacar las siguientes:


1930. Moisej Ginzburg: Edificio Narkomfin. Moscú

La revolución rusa de 1917 ofreció la oportunidad de replantear la vivienda desde una óptica comunista, a partir de las ideas de Friedrich Engels. Se abolió la propiedad privada y se iniciaron estudios sobre nuevos modelos de edificios residenciales.

Nueva vivienda revolucionaria

Para Marx, Engels y el materialismo dialéctico, el problema de la vivienda sería una consecuencia de la transformación revolucionaria de la sociedad. La transición hacia una sociedad comunista debía incorporar un cambio en la forma de vida que generaría una renovación del espacio doméstico. En esta nueva forma de vida era esencial romper con el modelo de familia burguesa en donde unos miembros dependen económicamente de otros, así como también liberar a la mujer de la esclavitud doméstica, permitiendo su incorporación al proceso de industrialización del país. Para lograrlo, era clave eliminar los usos que amarran a la mujer a la vivienda, como la cocina, el cuidado de los niños, los baños y las duchas. Estos usos pasaban a ser comunales, lo mismo que la lavandería o el comedor. Este planteamiento buscaba ofrecer a las familias ventajas y comodidades domésticas que económicamente era imposible proporcionar individualmente. Los nuevos edificios residenciales también incorporaban usos educativos y culturales, tales como jardín de infancia, club, biblioteca o salas de lectura, siguiendo “modelos de educación colectiva”.

Socialización de las viviendas burguesas (Kommunalka o apartamento comunitario. En ruso коммуналка, коммунальная квартира)

Entre 1918 y 1924, más de medio millón de habitantes de familias obreras fueron realojados en viviendas que, hasta entonces, habían acogido a una única familia burguesa. Se fijó una norma sanitaria de 9 m2 por habitante, y las rentas se definieron por ley, atendiendo a la superficie de vivienda y a los ingresos del inquilino, no pudiendo exceder al 10% de los ingresos familiares. En la mayoría de los casos, cada familia obrera ocupaba un cuarto de la casa burguesa, la cocina servía al conjunto de familias que cohabitaban la vivienda, y el vestíbulo de entrada se transformaba en la sala de estar común o espacio de relación.

Socialización de las viviendas burguesas (Kommunalka)

Socialización de las viviendas burguesas (Kommunalka)

Primeros modelos de vivienda

En los primeros años revolucionarios, las nuevas viviendas, aunque incluían programas colectivos, no dejaban de ser copias disminuidas de la vivienda burguesa de comienzos del siglo XX. Solía albergar a cada familia en un cuarto, que aumentaba su superficie, suprimían las estancias de servicio y contraían la cocina, los pasillos y los espacios sanitarios.

1926-1928. Camino al Narkomfin

En 1926, ante la insostenible situación de la vivienda en las grandes ciudades de la URSS, y ante la repetición de los modelos prerrevolucionarios burgueses, un grupo de arquitectos de vanguardia, el grupo OSA (Sociedad de Arquitectos Contemporáneos - revista SA), liderado por Moisei Ginzburg, comenzó una intensa investigación sobre el problema del alojamiento obrero, teniendo como premisas los avances tecnológicos, las restricciones económicas y las nuevas relaciones sociales que ambicionaba el nuevo orden. El objetivo era la creación de un nuevo proyecto residencial, la casa comuna, que facilitara estas nuevas relaciones al amparo de una idea de comunidad.

Esta investigación tuvo varias fases, que culminaron en el edificio Narkomfin.

La primera fase fue el Concurso amistoso, convocado en 1926, al que se presentaron 8 propuestas, 7 de las cuales incorporaron elementos de uso común, con estrategias diferentes. Eran comedores, cocinas, bibliotecas o salas de lectura, talleres, lavanderías, casas-cuna y jardines de infancia. Estos elementos compensaban las restricciones de superficie de las viviendas. Casi todas las propuestas recurrían a respuestas espaciales complejas como estrategia de contracción de las células residenciales. Por lo general, las propuestas planteaban una vida comunal contenida. Todas incorporaron al menos un elemento de cocina y de aseo, respetando la privacidad doméstica y manteniendo la colectividad dentro de límites razonables. Una de ellas incluyó dormitorios comunales, pero con contención en esta “colectivización el descanso”.

La segunda fue la creación en 1928 de una sección de estudio sobre la tipificación y normalización de la vivienda, denominada Departamento de Estandarización del Stroikom de la URSS. El equipo estaba organizado y dirigido por Ginzburg, y tres de sus cinco miembros habían participado en el Concurso Amistoso de 1926, lo que garantizó la continuidad de las investigaciones iniciadas en el seno de la OSA. El método de trabajo consistía en analizar cada modelo de célula residencial mediante parámetros que cuantificaran su eficacia. La transcripción numérica de las cualidades constructivas y espaciales cada célula residencial permitió su comparación a través de tablas y diagramas, en función de las diferentes superficies habitables. La metodología aplicada en la investigación del Departamento de Estandarización fue completamente novedosa en la práctica arquitectónica soviética, e incluso excepcional en Occidente.

Se partió del análisis de viviendas burguesas prerrevolucionarias dispuestas alrededor de un núcleo vertical de escaleras. Se analizaron los procesos humanos y laborales que tenían lugar en sus estancias y se realizó un estudio minucioso de los espacios auxiliares, tales como cocina, baño y recibidor. Los gráficos de movimiento y el examen de los procesos de trabajo realizados en la cocina de Frankfurt (trabajo desarrollado por Margarete Schütte-Lihotzky en 1926) sirvieron como base al equipo de Ginzburg. Este análisis científico permitió definir las células residenciales del tipo A, que representaban un ahorro aproximado del 10% respecto a los modelos existentes.

El paso siguiente fue incorporar un ajuste volumétrico, tal y como habían explorado varias propuestas del Concurso Amistoso. La superposición alternativa de estancias auxiliares y habitables permitió reducir la altura de las primeras, aumentando las segundas. El resultado fue el tipo B, con un ahorro teórico del 10% respecto al tipo A.

Los tipos A y B suponían una agrupación en torno a un núcleo vertical de escaleras, pero el análisis económico reveló la incapacidad de estos tipos para dar respuesta a la mayoría de la población. El resto de tipologías desarrolladas por el Departamento de Estandarización del Stroikom eran variaciones de viviendas conectadas a través de un corredor horizontal los tipos C, D y E, en las que el corredor daba acceso a uno, dos y tres pisos respectivamente. El tipo F, más singular, intercalaba el corredor entre dos pisos, con forjados a medios niveles.

1928-29_Departamento de Estandarización del Stroikom de la URSS. Tipos A y B

1928-29_Departamento de Estandarización del Stroikom de la URSS. Tipo F, variante de 27 y 30 m²

La tercera fase fue la casa de los empleados del Ministerio de Finanzas, conocido como el edificio Narkomfin, construido en Moscú entre 1928 y 1930, en el Bulevar Novinsky 25, por los arquitectos Moisej Ginzburg e Ignaty F. Milinis, junto al ingeniero Prokhorov. Fue un encargo del Comisario de Finanzas, Nikolay Miliutin, destacado teórico del urbanismo soviético, deudor y soporte de las investigaciones en vivienda lideradas por Ginzburg. El edificio Narkomfin nació como “casa experimental de tipo transitorio”. Fue el intento más notable de puesta en práctica del trabajo teórico llevado a cabo en el Departamento de Estandarización del Stroikom.

Como todas las casas-comuna comunistas, combinaba pequeñas células de vivienda con amplios servicios comunitarios. Para potenciar los contactos entre vecinos los edificios incorporaban amplios corredores de acceso a las viviendas, dotados de calefacción.

1930. Moisej Ginzburg: Edificio Narkomfin, Moscú. Corredor y axonométrica con distribuciones

El proyecto original incluía un bloque lineal de apartamentos y otras tres piezas que albergaban los locales sociales, la guardería y la lavandería. Solo se construyeron las viviendas y el bloque social.

1930. Moisej Ginzburg: Edificio Narkomfin, Moscú. Perspectiva

1930. Moisej Ginzburg: Edificio Narkomfin, Moscú. Fotos y secciones

El edificio Narkomfin fue un laboratorio de investigaciones sociales. Combinaba algunas unidades familiares mínimas, tipo F (35 m²), con unidades mayores, tipo K (80 m²), que contaban con tres habitaciones en dos niveles. La sección del edificio tenía una disposición de tres sobre dos (3/2). Esta sección permitía que las salas de estar, situadas en uno de los lados del edificio, fueran altas y estuvieran bien iluminadas, mientras que los dormitorios y los cuartos de baño, situados en el otro lado, eran más pequeños y bajos.

El edificio incorporaba unas plataformas de acceso, cada tres niveles. Estas calles-puente eran algo más que meros corredores funcionales de acceso, eran los elementos simbólicos que expresaban las aspiraciones comunitarias. Las otras áreas comunitarias del edificio eran la cantina, la cocina, el gimnasio, la biblioteca y la guardería. Se encontraban en una construcción rectangular, más pegada al suelo, unida al elemento principal mediante un puente.

1930. Moisej Ginzburg: Edificio Narkomfin, Moscú. Vivienda K, vivienda F y edificio comunal

1930. Moisej Ginzburg: Edificio Narkomfin, Moscú. Alzados generales y plantas de las viviendas

Descripción detallada del edificio

Las viviendas se resolvieron con dos tipos de células, F y K, con variaciones puntuales en los testeros. Las células del tipo F se destinaron a pequeños núcleos familiares, constituidos por una sola persona o por una pareja sin hijos, facilitando la transición de sus habitantes hacia una vida completamente socializada. Las células K se destinaron a familias en las que sus miembros dependían económicamente unos de otros, con una tendencia a mantener su independencia respecto a la comunidad.

Tipo F. Tenía 3,60 metros de altura en la estancia habitable, y 2,30 metros en las estancias auxiliares. Incorporaba pequeñas cocinas de gas para, en caso de querer conservar la privacidad, calentar la comida previamente preparada en las cocinas colectivas.

Tipo K. Su doble altura tenía 5 metros mientras que los dormitorios medían 2,3 metros de altura. Como se preveía que las familias que habitaban estas viviendas tuvieran un paso más lento a la vida comunal, estas viviendas disponían de cocinas que permitían la preparación completa de los alimentos. A pesar de ello, las reducidas dimensiones de la cocina, apenas 4 m2, las dotaban de un carácter accesorio.

Cubierta. Durante la construcción del complejo, en la cubierta se levantó un ático y cuatro pequeñas células comunales. El ático fue diseñado por el Comisario de Finanzas, Nikolay Miliutin, para su propia residencia, presentando notables similitudes con el tipo K. Las cuatro células, con habitaciones de 9 y 15 m2, optimizaban el espacio a través de camas plegables, compartiendo duchas y lavabos.

Corredores. Las dos arterias horizontales, en las plantas primera y cuarta, unían las células entre sí con los núcleos de comunicación. Eran galerías, iluminadas y calefactadas, que servirían de estancia e interacción entre los habitantes. El corredor inferior conectaba el edificio residencial con el bloque comunal a través de un paso elevado, cerrado y provisto de calefacción.

Edificio comunal. El programa colectivo se resolvió por medio de dos espacios a doble altura. En el volumen inferior, Ginzburg situó el gimnasio y sus dependencias (duchas, vestuarios, aseos, almacenes) y la sala de descanso. En el volumen superior el comedor público ocupaba la doble altura, conectado con la cocina común y las instalaciones de servicio, así como una sala de lectura y descanso. Sobre él, una cubierta plana servía de comedor en verano.

Evaluación crítica. Dos años después de la conclusión del conjunto, Ginzburg llevó a cabo una evaluación crítica del edificio y de su funcionamiento. Para ello, se tuvieron en cuenta las actitudes de los usuarios del Narkomfin. Se detectó que, a pesar de que la cocina funcionaba a pleno rendimiento, la mayoría de los habitantes comía en su propia vivienda. El edificio destinado al cuidado infantil no llegó a construirse y, como consecuencia, la superficie libre del edificio comunitario fue ocupada por el jardín de infancia. La lavandería mecanizada, por el contrario, se construyó y funcionó de la forma esperada.


Bibliografía recomendada:

  • Daniel Movilla Vega y Carmen Espegel Alonso: Hacia la nueva sociedad comunista: la casa de transición del Narkomfin, epílogo de una investigación. Revista “Proyecto, progreso, arquitectura” nº 9 Hábitat y habitar.
    https://ojs.publius.us.es/ojs/index.php/ppa/article/view/44/50
  • Vivienda europea. AV.  nº 56. Nov-dic. 1995. p.36
  • Chan-Magomedov, Selim Omarovic: Moisej Ginzburg. Franco Angeli Editore. Milán. 1975
  • Francesco Pasini: La “casa-comune” e il Narcomfin de Ginzburg. 1928/29. Officina. Roma.1980
  • Kenneth Frampton. Historia crítica de la arquitectura moderna. 1980 GG 4ªedic. 2009. p.175
  • William JR Curtis. La Arquitectura Moderna desde 1900. p.138