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Torre Nagakin


Arquitectos:
Kisho Kurokawa

Lugar:
Tokio

Año:
1972

Estado:
Construido

Atributos:

Tipologías:
:
Etiquetas:
:

Metabolistas japoneses

El trabajo de los Metabolistas japoneses resulta sorprendentemente próximo al del grupo inglés Archigram.

Los miembros más destacados de los Metabolistas japoneses fueron Kiyonori Kikutake (1928), Kisho Noriaki Kurokawa (1934) y el crítico Noburu Kawazoe. Todos trabajaron, sobre todo, alrededor de los conceptos de cambio y crecimiento, desde una analogía biológica, de un modo muy cercano a los atributos que hemos denominado como adaptabilidad, movilidad y progresividad.

Estos arquitectos compartían con el grupo inglés Archigram una obsesión por los mecanismos y las imágenes aeroespaciales. Desde finales de los 50, propusieron grandiosos proyectos utópicos, megaestructuras “para enchufar”, de crecimiento y adaptación constantes. Las imágenes de estos proyectos mostraban diferentes formas en las que depósitos y células podían ser enchufados o insertados en un entramado de megaestructuras. Siguiendo la estela de Yona Friedman, también distinguían entre elementos fijos y variables, recurriendo en muchas ocasiones a dibujar gigantescas torres de un carácter monumental a las que se podían adosar elementos normalizados ¨variables¨. En las imágenes de Kisho Kurokawa las células habitables son unos tanques prefabricados que se enganchan a vastos rascacielos helicoidales, mientras que en las ciudades flotantes de Kiyonori Kikutake las células se adherían como lapas a las superficies internas y externas de grandes cilindros que flotaban en el mar.

Los Metabolistas creían en la separación de las diferentes partes de un proyecto en función de su tiempo de uso o duración. De esta manera, las partes estructurales de un edificio serían más duraderas y las partes susceptibles de sufrir un cambio de uso tendrían una vida más corta, facilitando su flexibilidad. Sus planteamientos están relacionados con la noción de la impermanencia de las cosas, rasgo característico de la cultura japonesa.

Kikutake expresaba de esta forma la fascinación de los Metabolistas por el cambio: “al contrario que la arquitectura del pasado la arquitectura contemporánea debe ser variable, móvil y comprensible, capaz de cumplir las exigencias cambiantes de la época contemporánea. Con objeto de reflejar la realidad dinámica, lo que se necesita no es una función fija y estática, sino más bien una que sea capaz de sufrir cambios metabólicos (…) Debemos dejar de pensar en términos de función y forma y pensar en cambio en términos de espacio y función variable”. [1]

Kikutake creía necesario desarrollar una arquitectura que fuera, al tiempo, versátil, móvil, adaptable y progresiva.

Los Metabolistas consideraban que las ciudades debían estar en continuo cambio, renovando siempre sus componentes, de la misma manera que los organismos animales renuevan sus células. Las células urbanas serían las viviendas, concebidas como cápsulas fabricadas en serie y ligadas a una infraestructura más permanente de calles y torres. Cuando las cápsulas se desgastasen, o se volviesen obsoletas, podían ser fácilmente reemplazadas por otras nuevas.

 

[1] John.Donat (editor): World Architecture 2, Londres, 1965, p.13. Citado en JR Curtis: La Arquitectura Moderna desde 1900. Hermann Blume, 1986, p.341.

Kisho Kurokawa: 1962-Viviendas prefabricadas en hormigón y Cápsula vivienda Expo 1970, Osaka

A diferencia de Archigram, los Metabolistas japoneses consiguieron materializar algunas de sus ideas, aunque a pequeña escala. Destacamos tres ejemplos:

 


1972. Kisho Kurokawa: torre Nagakin, Ginza, Tokio

La torre Nagakin fue concebida con la intención de alojar a los hombres de negocios que trabajaban en el centro de Tokio pero que vivían en los suburbios, a distancias considerables, o incluso en otras ciudades, pero que por negocios tenían que permanecer en el centro de Tokio. Por ello el proyecto tenía la función de servir como hotel, edificio dormitorio o estudio. Es un excelente ejemplo de las ideas del Movimiento Metabolista, cuyos integrantes anhelaban una arquitectura de edificios adaptables y flexibles, creados con módulos intercambiables.

Construido en el distrito Ginza de Tokio, uno de los barrios más caros de la ciudad, este edificio está compuesto por un total de 140 cápsulas, de 8 tipologías diferentes, que se apilan y rotan en diferentes ángulos sobre dos torres o núcleos estructurales de 11 y 13 pisos de altura que incorporan los servicios e instalaciones. En las plantas baja y primera se ubican una cafetería y oficinas.

1972. Kisho Kurokawa: torre Nagakin, Tokio. Exterior

1972. Kisho Kurokawa: torre Nagakin, Tokio. Planos

La tecnología desarrollada por Kurokawa permite que cada unidad se acople a un núcleo de hormigón con sólo 4 tornillos de alta tensión, permitiendo que las unidades sean reemplazables.

Cada cápsula mide 4,0 x 2,5 metros, ofreciendo suficiente espacio para que una persona lo habite cómodamente. El espacio interior de cada módulo puede ser manipulado uniendo varias cápsulas.

Todas las piezas de las cápsulas fueron manufacturadas en una fábrica en la Prefectura de Shiga, después fueron transportadas en camiones a la obra, donde otra grúa las elevó hasta ser “enchufadas”, mediante cuatro pernos de alta resistencia, en su lugar en el núcleo vertical de hormigón.

1972. Kisho Kurokawa: torre Nagakin, Tokio. Montaje en obra

Se proyectaron 8 tipologías de cápsulas en función de la posición de su ventana, la disposición de la entrada, la colocación del mobiliario y los materiales de los acabados. Había cápsulas estándar, deluxe y super-deluxe. El equipamiento de cada tipo de cápsula varía, pero siempre se mantienen unos elementos básicos: la cama, los armarios para la ropa, la mesa de trabajo, el baño completo, el teléfono, el aire acondicionado, el televisor a color, equipo de audio, sabanas, mantas, cepillo de dientes y otros utensilios que normalmente ofrecen los hoteles. Aunque se definieron los 8 tipos de cápsulas, no todas de ellas llegaron a fabricarse.

1972. Kisho Kurokawa: torre Nagakin, Tokio. Interior de las cápsulas

1972. Kisho Kurokawa: torre Nagakin, Tokio. Interior de las cápsulas

La torre Nagakin hizo realidad el concepto de “enchufado”, perseguido por Fuller, Le Corbusier, Archigram y los Metabolistas japoneses. Sin embargo, la supuesta progresividad de la torre nunca se puso en práctica y las cápsulas nunca llegaron a remplazarse. El edificio se encuentra en la actualidad muy deteriorado y desde el año 2007 tiene prevista su demolición.