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Casa del cielo - Sky house


Arquitectos:
Kiyonori Kikutake

Lugar:
Tokio

Año:
1958

Estado:
Construido

Atributos:

Tipologías:
:
Etiquetas:
:

Metabolistas japoneses

El trabajo de los Metabolistas japoneses resulta sorprendentemente próximo al del grupo inglés Archigram.

Los miembros más destacados de los Metabolistas japoneses fueron Kiyonori Kikutake (1928), Kisho Noriaki Kurokawa (1934) y el crítico Noburu Kawazoe. Todos trabajaron, sobre todo, alrededor de los conceptos de cambio y crecimiento, desde una analogía biológica, de un modo muy cercano a los atributos que hemos denominado como adaptabilidad, movilidad y progresividad.

Estos arquitectos compartían con el grupo inglés Archigram una obsesión por los mecanismos y las imágenes aeroespaciales. Desde finales de los 50, propusieron grandiosos proyectos utópicos, megaestructuras “para enchufar”, de crecimiento y adaptación constantes. Las imágenes de estos proyectos mostraban diferentes formas en las que depósitos y células podían ser enchufados o insertados en un entramado de megaestructuras. Siguiendo la estela de Yona Friedman, también distinguían entre elementos fijos y variables, recurriendo en muchas ocasiones a dibujar gigantescas torres de un carácter monumental a las que se podían adosar elementos normalizados ¨variables¨. En las imágenes de Kisho Kurokawa las células habitables son unos tanques prefabricados que se enganchan a vastos rascacielos helicoidales, mientras que en las ciudades flotantes de Kiyonori Kikutake las células se adherían como lapas a las superficies internas y externas de grandes cilindros que flotaban en el mar.

Los Metabolistas creían en la separación de las diferentes partes de un proyecto en función de su tiempo de uso o duración. De esta manera, las partes estructurales de un edificio serían más duraderas y las partes susceptibles de sufrir un cambio de uso tendrían una vida más corta, facilitando su flexibilidad. Sus planteamientos están relacionados con la noción de la impermanencia de las cosas, rasgo característico de la cultura japonesa.

Kikutake expresaba de esta forma la fascinación de los Metabolistas por el cambio: “al contrario que la arquitectura del pasado la arquitectura contemporánea debe ser variable, móvil y comprensible, capaz de cumplir las exigencias cambiantes de la época contemporánea. Con objeto de reflejar la realidad dinámica, lo que se necesita no es una función fija y estática, sino más bien una que sea capaz de sufrir cambios metabólicos (…) Debemos dejar de pensar en términos de función y forma y pensar en cambio en términos de espacio y función variable”. [1]

Kikutake creía necesario desarrollar una arquitectura que fuera, al tiempo, versátil, móvil, adaptable y progresiva.

Los Metabolistas consideraban que las ciudades debían estar en continuo cambio, renovando siempre sus componentes, de la misma manera que los organismos animales renuevan sus células. Las células urbanas serían las viviendas, concebidas como cápsulas fabricadas en serie y ligadas a una infraestructura más permanente de calles y torres. Cuando las cápsulas se desgastasen, o se volviesen obsoletas, podían ser fácilmente reemplazadas por otras nuevas.

 

[1] John.Donat (editor): World Architecture 2, Londres, 1965, p.13. Citado en JR Curtis: La Arquitectura Moderna desde 1900. Hermann Blume, 1986, p.341.

Kisho Kurokawa: 1962-Viviendas prefabricadas en hormigón y Cápsula vivienda Expo 1970, Osaka

A diferencia de Archigram, los Metabolistas japoneses consiguieron materializar algunas de sus ideas, aunque a pequeña escala. Destacamos tres ejemplos:

 


1958. Kiyonori Kikutake: Casa del cielo. Tokio

La Sky House o Casa del cielo fue construida por Kiyonori Kikutake (1928-2011) en 1958, cuando tenía 30 años. Con el tiempo, acabó convirtiéndose en su hogar de toda la vida.

La vivienda se alza sobre cuatro patas alargadas de hormigón que liberan las esquinas y dejan, bajo ella, espacio suficiente para futuras ampliaciones.

1958. Kiyonori Kikutake: Casa del cielo. Exterior

El interior de la casa se separa del exterior circundante por medio de dos capas variables. La primera es una carpintería de vidrio que puede retirarse completamente. La segunda capa, más exterior, la forman unos paneles correderos de madera que, cuando están recogidos, se sitúan tras las patas de hormigón. Entre estas dos capas existe una terraza corrida, como en la arquitectura tradicional. Esta fachada variable de doble capa proporciona una amplia permeabilidad.

El espacio interior de la vivienda, de uso indeterminado, es abierto y flexible, de planta cuadrada. Permite el eventual intercambio de espacios o la adición de éstos, variando la compartimentación y el mobiliario.

Las zonas húmedas (baño, cocina y zona de lavabo) respetan el espacio cuadrado y se sitúan de forma periférica, ocupando parte de la terraza corrida. Kikutake consideraba que en esta posición podrían recolocarse con facilidad a lo largo de la fachada, si así fuera necesario. Además, siguiendo los planteamientos metabolistas, también podrían ser sustituidos con sencillez en el futuro. La posibilidad de mover las zonas húmedas convierte a esta vivienda en una casa adaptable.

En el interior de la vivienda la zona de dormir se separa del estar con un simple armario. La relación con la Casa Farnsworth (1946-50) de Mies van der Rohe es evidente.

1958. Kiyonori Kikutake: Casa del cielo. Interior

Esta casa es también progresiva, por dos motivos:

  • está preparada para la renovación de sus componentes, mejorando su calidad.
  • la construcción tiene previsto su crecimiento.

El espacio bajo la construcción estaba destinado a futuras ampliaciones, pudiendo éstas ser de diferentes tipos.

El primer volumen que se añadió al edificio fue la habitación de los niños, un pequeño espacio enchufado bajo el suelo de la vivienda, susceptible de eliminarse cuando los hijos se independizaran.

1958. Kiyonori Kikutake: Casa del cielo. Cápsula-habitación del hijo

1958. Kiyonori Kikutake: Casa del cielo. Crecimiento

Esta zona inferior se ha ido colonizando, con el tiempo, de forma muy variada, mutando y reconvirtiéndose, una y otra vez, para adaptarse a las cambiantes necesidades de su habitante: Kiyonori Kikutake.